Usted es lo mismo que Yo y si tenemos suerte Usted ya lo sabe.
De allí que lo que a Usted le duele me duela a mí y lo que a usted lo alegra me alegre a mí también.
A Usted lo llamaron así con el engaño típico de la sociedad edípica que quiso hacerle creer que Usted era Usted porque no era Yo. Y Yo soy su Usted porque si Usted es Yo, dicen, Yo no puedo ser Yo al mismo tiempo que Usted está siendo Yo. Qué cosa extraña, ¿verdad? Yo me defino porque no soy Usted y Usted, que también es Yo, se define porque no es Yo cuando yo estoy siendo Usted. Sin intención de faltarle el respeto a ninguna rama de la psicología le arrimo esta pregunta: ¿Quién dijo que no podíamos estar ambos, Yo, Usted y Todos ocupando la misma manera de meterse en un zapato taco alto en una noche de verano? Patrañas.
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