sábado, 9 de agosto de 2014

Dormida no tan muerta

Hay días en los que todo se llena específicamente de miedos. Somos Pizarnik colgadas por su propio espejo. Un deseo indomable de huir hacia adentro esperando encontrar finalmente la nada. Pero no. Allí el espiral, inerte inaudito eterno repleto de paradas. Un miedo te llama y no es el viento. Te inclinas valiente hacia él buscando un grito más fuerte un temido distractor o la nada. Te levantas recorres cierras los ojos aterrada y vuelves al infeliz sucucho de los sonidos. Ya no hay sueños, crees y ya es demasiado tarde. Mañana, otro día, sin mentirnos con la causa de hacer algo. No hay más sueño y tampoco habrá mañana un levantarse para. Es mentira, es todo mentira. No estás aquí ni mañana. Duerme, princesa, que si no duermes se escapa.

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